Nunca el hombre está vencido, su derrota es siempre breve, un estímulo que mueve, la vocación de su guerra...
A propósito de mi viaje a Chillán………………..
Volverlos a ver me da esperanza y alegría.
Mientras más crezco se me hace tan difícil comunicarme con quienes quiero sin embargo es el desafío. Entonces cada vez que hablo con alguien soy yo y mis maneras. Mis antiguas maneras. El juzgar a las mujeres por ejemplo. Esa realidad tan de adentro, herencia genética de competencia por los hombres. Es cierto!, patético!, siempre compitiendo por tantas cosas: la profesión, la ropa, el auto, la cultura, el bagaje, qué se yo, no falta, el tema es competir. Descubrir que me comunico de esa manera con las mujeres, solo verlo y no poder detenerme… Algún día aprenderé?????????
Y con ellos, hablando a su masculino, al macho, con miradas, movida de pelo, parada, sentada, posando. Como la Pamela Díaz en la tele. Si no se mueve sin premeditación, modelando a cada instante para seducir. Porqué lo hago???????????, es necesario. Claro que no, sin embargo solo eso conozco. Si son mis amigos, conocidos, compañeros de trabajo, parejas de mis amigas y hermanas, etc, gente a la que amo, de verdad, no por encima si no que desde las entrañas. Confieso que me cuesta, tanto, tanto, no juzgar, no sentirme superior – inferior. El intento lo sigo haciendo y seguiré hasta que me muera. Sé que lo que más me cuesta es lo que tengo que aprender de esta vida y que para mí es comunicarme, estoy segura ahora, es como una misión de mi conciente, de mi inconciente, en cada célula llevo esa información y como el ángel que susurra al oído de la espiga que mueve el viento en el campo y le dice “crece”, “crece”, siento que es lo que me mueve en cada acción, cada vez que estoy con alguien. (Esa frase no es mía, la escribió mi querida Cecilia en la carta que me entregó al despedirse en ese café en el que conversamos cuatro horas sin parar. Cuanto la admiro, cuanta cercanía, cuanta amistad pese a la distancia.)
De vuelta en La Serena entiendo porqué tomé distancia, siempre, de uds., compañeros, de mi familia, siempre tomo distancia… sin embargo ahora puedo mirar en perspectiva lo que hacía. Ahora puedo tratarme y tratarlos con más cariño y menos agresividad… menos, solo un poco, solo dándome cuenta, no por eso lo dejo de hacerlo
Me agradezco y les agradezco el que estén ahí, siempre han estado ahí… mis padres, hermanas (os), amigos, abuelos, ex, familia… toda esa ciudad que guarda tanto que recordar, tanto que valorar.
Me siento tan querida, valorada y contenta por esa red curtida a mano de experiencias y sufrimientos, crecimiento y compañía que si tuviera que morirme hoy estaría bien. Hago conciencia de mí y de uds. Lo he logrado con tanto trabajo. Pero el cariño que puede contenerme ante cualquier caída lo siento pese a los kilómetros. No quiero parar de expresarles lo importante que son en mi vida, lo contenta que me siento de permitirme verlos y entrar de cada vez en sus quehaceres de una forma más sana, más conciente, más queriéndome.
Oye y la parada de dureza y desplante es parada no más, si me quiebro entera ante todo. Es la armadura y les escribo quitándomela.
Los amo a todos
Priscilla
